Espacios abiertos

La idea de espacios abiertos quedó clara desde la primera cita…sus dueños quería hacer desaparecer los pasillo antiestéticos que preceden la mayoría de los pisos y crear espacios comunes que perimitiesen que la casa se viese de una sola vez y la familia disfrutara de todos los rincones sin barreras.

El planteamiento inicial pasó por la transformación completa de algunas estancias y sus puntos de acceso. Así pues,  la cocina se abría al salón desde una puerta corredera doble,  que permitía hacer desaparecer el tabique o mantenerlo de corte, para los días  más de a diario en los que se necesita otro funcionamiento.

De esta manera se eligió el blanco como color de excelencia para la cocina, consiguiendo la «limpieza» y «practicidad» que la dueña requería.  Complementando la estancia, se eligieron tonos más cálidos en mesa y sillas,  sirviendo de conexión con los materiales en suelo y paredes.

El único capricho que se propuso desde el principio fue un fogón para esas tardes de invierno de peli y palomitas. Junto a él, una sencilla bancada que acompañase la televisión y el resto,  tejidos que sumaran una sensación acogedora con colores y texturas. El ratán en la mesa de centro le añadió esa sensación «de siempre».

Con el dormitorio de acceso directo desde el salón, se trabajó  el conectar de alguna forma en los  tejidos y estampados. Manteniendo, al mismo tiempo, las pieza que los propietarios ya tenían de antes.

El resultado superó las expectativas de los dueños y ya por fin pueden disfrutar de su casa «sin pasillos» como siempre haban imaginado.

Scroll al inicio