«Piso pequeño en Azpilagaña»

Cuando los dueños de este pequeño piso se pusieron en contacto con el Estudio, enseguida surgió la propuesta de empezar de cero. En una distribución totalmente anticuada y muy deteriorada por el paso de los años, teníamos que empezar derribando los tabiques para rediseñar la vivienda, desde una base limpia, creando una distribución totalmente adaptada a las necesidades de la nueva familia.

El objetivo inicial del proyecto nace a raíz del comienzo de etapa universitaria de los hijos de la familia, en el que se intenta conseguir espacios cómodos y funcionales donde vivir.

A su vez, la vivienda debía permitir que toda la familia pudiera trasladarse durante largas temporadas, manteniendo la comodidad y la organización en el día día.

Empezamos diseñando  una zona común de cocina y salón, que se ubica en la parte principal y más compleja de la vivienda, debido a su geometría irregular. Transformamos este reto, en una oportunidad, diseñando, un espacio amplio, cohesionado y muy práctico. En esta misma área se integra un baño completo que funciona como apoyo a la zona de día y una puerta independiente marca el acceso a la zona de noche a través del pasillo.

Tras ella se distribuyen dos habitaciones juveniles, un dormitorio principal con acceso directo al baño, que a su vez es accesible desde el pasillo, y que cuenta con un doble lavabo para facilitar la convivencia en las horas más activas del día. Además de un armario toallero como suplemento de almacenaje y una bonita luz.

El dormitorio principal con amplia cama y dos zonas de gran almacenaje en colores tierra y mostaza con un práctico cabecero empapelado sobre el que apoyan dos impresionantes cuadros que aportan el diseño al espacio… elegantes, sin recargar.

Los dormitorios juveniles en azules, para el chico y malvas, para la chica, con grandes camas, armarios y zona de estudio. Dormitorios creados para facilitar el descanso y la concentración donde seleccionar los momentos de relax y estudio.

Toda la vivienda se piensa en base neutra, empleando como hilo conductor, un blanco roto que aporta calma y continuidad. Los colores suaves definen discretamente cada estancia sin generar grandes contrastes. Los tejidos en lino y algodón, junto con un estudio detallado de la luz natural y artificial, refuerzan la armonía del conjunto y acompañan la propuesta de Interiorismo en cada rincón.

Los detalles cuidadosamente seleccionados, entre maderas naturales y lacas, aportan la calidad final al mobiliario.

Flores, textiles y cojines, completan la composición cromática, generando movimiento y conectando de forma fluida cada espacio.

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